Usted y yo sabemos que el trabajo directo con clientes es duro y que es necesario contar con una verdadera actitud de servicio. Pero… usted no está obligado a trabajar en el servicio al cliente si no se siente cómodo, si ya los clientes le resultan molestos, si le fastidia que los clientes le pregunten, que se quejen con usted, que le hagan solicitudes de toda especie y digan y hagan aquellas cosas que dicen y hacen casualmente la mayoría de las personas cuando son clientes. Así como lo lee. Creo que siempre hay opciones.
Cuando llega este momento crítico, ¡es momento de sentarse a pensar! Y luego de actuar. Si usted administra su propio emprendimiento y el servicio al cliente es lo que menos le agrada, pues le diría que lo mejor para sus negocios (pero sobre todo para usted) es que delegue esta tarea a un tercero. Aún si se encuentra en las primeras etapas del emprendimiento y no puede darse esos “lujos”, le sugiero que reflexione en algunos intercambios de productos y servicios con colegas. El intercambio empresarial es una realidad y estupenda herramienta en nuestros días. Por otro lado, contratar a alguna persona resultará una excelente inversión antes que continuar desarrollando una actividad con completo desgano, desgastando su salud mental y generando pocas ganancias.
Si usted está trabajando en relación de dependencia y pertenece al equipo de servicio al cliente, también hay opciones. Claro que hay decisiones que sólo usted puede tomar. Todos necesitamos trabajar. Pero necesitamos desarrollarnos en una actividad que nos realice para brindar nuestro máximo potencial. Similar al emprendedor, le diría que no es negocio para usted permanecer atado a una tarea que le hace sufrir. Allá afuera hay una oportunidad laboral que usted puede empezar a generar, ¡encuéntrela!, ¡créela! El servicio al cliente es sólo una de las tantas posibilidades y usted debe buscar la mejor para su potencial.