La Incertidumbre Mata a Su Cliente
En (Actitud) por Paola Diaz el 18-08-2009
Como emprendedores estamos a cargo de casi todas las actividades de nuestro negocio. Estamos dando misa y en el campanario, diría abuelita.
El tema es que como todo negocio hay momentos en que suceden los famosos imponderables: por más que cuidemos cada detalle para que nuestros clientes se sientan a gusto y muy bien atendidos, algo ocurre fuera de nuestra planificación. Un producto que no llega a tiempo a causa de excesivo tránsito, un accidente camino a la casa del cliente, un corte de luz que nos deja sin terminar la producción del día, una urgencia de ésas que no podemos dejar de atender y todo se atrasa como consecuencia. Algo puede ocurrir y demora nuestro trabajo.
Somos emprendedores y muy apasionados, pero somos humanos. El cliente sabe que usted es humano y, aunque lógicamente es probable que se moleste por la demora, comprenderá si actuamos rápidamente para ponerlo al tanto de la situación.
Lo que los clientes no soportan es la incertidumbre: “¿qué habrá pasado?”, “¡se olvidó de mi pedido!”, “seguro que están en otra cosa menos en mi pedido”, “tal vez ni anotaron bien mi dirección”, etc., etc. Estos pensamientos que acosan al cliente, en un segundo, van increyendo la mala predisposición hacia nuestro emprendimiento. Cada segundo es “letal”… bueno, tal vez exageré un poco, pero nosotros somos responsables de aumentar o contener este mal momento para el cliente.
Lo mejor es comunicarse con el cliente cuanto antes, hacerle saber de la demora y estimar el tiempo en que se resolverá la situación. Es cierto que no le estaremos dando una muy buena noticia, pero es mucho más alentador que crearle suspenso que le hará pensar en muchas cosas… incluso hasta en nuestro competidor
.
Foto: Flickr.


Nada disfruta más nuestra
Le comentaba a una colega en un evento que cuando empezó la famosa crisis mundial (no me diga, por favor, cuál de todas), me descubrí a mí misma hablando tantas veces de la CRISIS que llegué a cansarME. No fue a propósito, se imaginará y confío que me comprenderá bien, porque a todos nos pasó más o menos lo mismo. Pero cuando vi que ya empezaba a sonarme demasiado PESADO el tema, dije: “Hasta aquí llegó mi amor”. Y viendo las caras de los demás también, acá entre nosotros. No quería que colegas, colaboradores, clientes, amigos, familiares, etc… salieran corriendo.
Desde mi posición de consumidora, hago este aporte que me parece que es fundamental para que el día de cualquier persona comience con el pie derecho:
¡Puede fallar! ¿O no? Si usted hizo una llamada telefónica pero… se encontró con la persona equivocada, porque marcó el número incorrecto ¡no hay problema! Sólo discúlpese e inténtelo nuevamente, verificando los datos del cliente buscado, antes de volver a marcar.
¿Se puso a pensar que, a veces, nuestra voz puede sonar como ojos cansados? Sí… resulta díficil en el “fragor de la lucha” mientras atendemos a los clientes, darnos cuenta de esto, ¿verdad? Pero después de varias horas de hablar con los clientes, es común que nuestra voz pierda parte de su tono natural y es probable que se escuche “cansada”. Recuerde cuidar su arma su trabajo, cuídela de los cambios bruscos de clima y tómese sus minutos de receso pura y exclusivamente para descansar. Disfrute de una infusión reconfortante que devuelva el tono natural a su voz.
A veces puede ocurrir que uno de nuestros colaboradores se ha equivocado en algún procedimiento, en un producto, en un valor, en un nombre, etc. Somos humanos y es absolutamente normal que nos equivoquemos. Aunque siempre intentemos hacer nuestro trabajo de manera profesional y brindando un buen servicio, son cosas que pueden pasar (me refiero a pormenores y no a errores garrafales insalvables). Algunos clientes lo comprenden. Otros sólo se sentirán gustosos e insistirán hasta que “ruede alguna cabeza”. Sea cual sea la situación, nunca desacredite a uno de sus colaboradores.
















