Un Cliente Feliz en… Internet
Nuestro cliente es uno de llamados apasionados por Internet, pero también de esos que no se define como técnico, mucho menos geek. Sin embargo, como apasionado que es ha decidido ir detrás de una red propia de blogs. Es que no pudo con su genio, aún a costa de porrazos y golpes esperables para una persona que no es experta en la materia. Es que cuando hay una pasión desenfrenada…
Cuando todo parece ir bien, a saber: enciende su computadora, chequea tranquilamente sus mails, abre el navegador como cualquier día y mientras intenta acceder al panel de su red de blogs… ahí es cuando cuando se presentan los problemas.
Aunque nunca le ha visto la cara a la empresa que le provee el servicio de hosting / alojamiento a su red, siempre ha tenido un excelente servicio: cada vez que les envió un mail de S.O.S, ellos respondieron tal como dicen: “a la brevedad”. Aún recuerda nuestro cliente en cuestión, cuando evaluaba diferentes empresas y optó por ésta. Pero antes solicitó un encuentro virtual vía messenger con uno de los representantes, que sin “peros” dijo que sí. Había sido extraña la experiencia considerando que nuestro protagonista estaba, por aquellos años, lejos de un mensajero, salvo para sus conversaciones con amigos y familiares. Sin embargo, fue muy exitosa, tanto como para contratar el servicio de hosting.
Ahora con un par de años online, nuestro cliente estaba más acostumbrado a tales encuentros virtuales. De todos modos, frente a las emergencias, acudía al mail y al teléfono. Lo que más le daba tranquilidad era recibir los mails con nombre y apellido del mismo representante. Así resultaba más sencillo el trato electrónico, porque había temas que ya eran sabidos y él podía ir directo al grano de la emergencia. Y así sucedió esta vez también. Una vez más situación resulta.
Ya normalizándose la presión de nuestro cliente, logra ingresar al panel de control: chequea estadísticas, controla la capacidad de sus cuentas de mails, sube algunos archivos a su web, elimina algunos otros que ya no utiliza, modifica otros… cosas de rutina. Ve que todo está bajo control y listo para publicar algunos posts que guardó en borrador. Claro que… ¡no puede ser! Nuevamente no puede ingresar, en esta oportunidad, a su blog.
En el instante en que estaba por escribir el mail de emergencia, recibe uno del representante que atiende su cuenta preguntándole si todo marchaba bien. Se conectan al mensajero instantáneo de inmediato y sólo toma algunos minutos para que se verifiquen las cuestiones técnicas en tiempo real. La espera no parece tanta cuando se tiene del otro lado una voz conocida trabajando en nuestro problema.
Algunas preguntas concretas, nada de palabras difíciles para una persona “no técnica”, nada de demostrar cuánto sabe el experto, sólo una excelente actitud de servicio y la vocación de ayudar, aunque estemos vía medio electrónico. Así era el cuadro de situación del conflicto de nuestro protagonista en vías de próxima solución. Para él su red de blogs es lo más importante porque es su negocio. Y la empresa demostraba que para ellos también era importante. Nada de exageraciones, sólo vocación de servicio y hechos concretos.
Nuestro cliente siempre dice: “esto no debería sorprendernos puesto que es lo que toda empresa debe hacer pero…”. Entre nosotros, se sorprendía y agradecía cada hecho concreto de buen servicio por parte de la empresa contratada. Y también enfatizaba a sus conocidos: “y eso que nunca les vi la cara”.
Foto: massdistraction.

El tiempo por el hemisferio sur no está para helados (dirían los más friolentos), pero a nuestro cliente le importa muy poco: nada más delicioso para él que disfrutar de un exquisito helado en pleno invierno. Un plan perfecto para el viernes, luego de una semana laboral complicada.
El cliente ha ingresado a la librería. Es de estos clientes que prefiere moverse con libertad, recorrer las distintas secciones, tomar los libros, revisarlos y leer un poco, sin que nadie lo molesta ni lo acose.













